El juego: la válvula de escape de la que es difícil escapar

Las casas de apuestas deportivas también ofrecen otro tipo de competición
En las últimas semanas es frecuente encontrar noticias sobre la proliferación de casas de apuestas deportivas en núcleos urbanos de nuestro país. Consideradas hasta hace no tanto tiempo como un comercio más, están ahora en el punto de mira por fomentar la ludopatía a edades cada vez más tempranas.
Las comunidades autónomas han abordado de distinta forma el repunte de estos establecimientos, siendo más o menos laxas en su acceso e implantación. Sin ir más lejos, Bilbao es una de las ciudades más permisivas en el acceso a menores de edad, según datos de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), mientras que Madrid es una de las más restrictivas. En la capital se han tomado recientemente medidas como la prohibición de abrir una de estas casas de apuestas a menos de 100 metros de cualquier centro educativo.
Es obvio que el hecho de acceder a una de estas casas de apuestas no conlleva la aparición inmediata de una adicción en la persona. Pero su presencia, atractiva en imagen y eslóganes (con llamadas al éxito, al poder adquisitivo elevado y al triunfo social), la utilización de periodistas, presentadores y deportistas que prescriben su uso en publicidad y el hecho de que en una misma calle se concentren varios locales, es a todas luces un incentivo al juego patológico.
¿QUÉ ES Y CÓMO SE MANIFIESTA LA LUDOPATÍA?
Aunque se ha considerado tradicionalmente un trastorno de control de impulsos, en la actualidad se define como una «adicción sin sustancia». La ludopatía es un trastorno que no entiende de edad, sexo o poder adquisitivo, pero se manifiesta en España en mayor medida en hombres de entre 18 y 43 años, con bajo nivel de estudios e ingresos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó la ludopatía en su clasificación internacional de enfermedades en el año 1992. Por su parte, la Asociación de Psiquiatría Americana considera que una persona sufre ludopatía, según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, cuando entre otros síntomas, mantiene durante un año o más la necesidad de jugar, el uso del juego como vía de escape de problemas personales, familiares o laborales o cuando miente y oculta sistemáticamente sobre su adicción, poniendo en riesgo o rompiendo la relación con sus semejantes.
SÍNTOMAS PREOCUPANTES
Voces expertas han llegado a comparar ya estas adicciones sin sustancia con el apogeo de la drogadicción en los años 80. No en vano, se manifiestan con fases similares a las de una toxicomanía. En un primer momento se logra una recompensa rápida. El jugador novel gana algo de dinero y pronto se ve envuelto en unas expectativas irreales sobre la cantidad que va a ser capaz de conseguir. Cada vez gasta más, llegando a robar para seguir apostando
. En los casos más avanzados, se producen hondos problemas financieros y legales que salpican a las familias. Y en último término, el adicto ya no puede dejar de jugar sin ayuda terapéutica y sin el apoyo y vigilancia de las personas que conforman su red de apoyo (familia o amigos).
Si bien no existe un perfil estricto de personalidad que predisponga a la ludopatía, se ha constatado que la persona que debuta y se engancha al juego patológico tiene cierto anhelo de sensaciones nuevas, poca percepción del riesgo y una baja tolerancia a la rutina, el aburrimiento o la frustración.
¿CÓMO ABORDAR ESTE PROBLEMA?
El tratamiento de la persona que sufre ludopatía no tiene un inicio fácil, en tanto el afectado no asuma que tiene un problema que requiere ayuda. Si no lo reconoce, será difícil lograr que acuda a consulta de psiquiatría o siga sesiones de psicoterapia. Y es que el juego, en ocasiones, está ligado al desempleo, a problemas financieros o de pareja, y representa una válvula de escape de la que, paradójicamente, es difícil escapar. No obstante, hay esperanza para los afectados. El seguimiento del médico psiquiatra, una pauta de medicación si el profesional lo considera necesario y el trabajo en coordinación con el psicoterapeuta pueden dar excelentes resultados.
Entretanto, cabe esperar una regulación más estricta en ámbitos como el de la publicidad, la restricción de horarios de apertura o el ratio máximo de establecimientos que pueden abrir por barrio o localidad. De lo que no cabe duda es de que para salir de la adicción, es preciso confiar siempre y en todo momento en los profesionales de la salud mental.