Día internacional de las personas zurdas: así son
Desde el año 1976 se celebra en todo el mundo una curiosa conmemoración. Cada 13 de agosto, las personas zurdas disfrutan de un día dedicado a su condición. El propósito de una jornada así es normalizar la característica diferencial de estas personas, que tan solo hace algunas décadas eran consideradas «raras» y que sufrían una injusta estigmatización, por extraño que pueda parecernos ahora. Vivir en un mundo pensado por y para diestros no siempre ha sido fácil para ellos.
Nuestro cuerpo se apoya en mayor medida en uno de sus lados, es decir, nuestra lateralidad no es idéntica. Y de manera predominante (en un alto porcentaje) el ser humano emplea su brazo y mano derechos para realizar sus tareas, con la excepción de un moderado número de personas con zurdera. La causa la encontramos en el cerebro: el órgano que rige, entre otras muchas funciones, nuestro comportamiento y movimientos.
¿Cuántas personas se caracterizan por su zurdera en el mundo?
Se considera que ese porcentaje del que hablamos es de aproximadamente un 10% y un 15% de la población mundial, que emplea sus extremidades izquierdas para trabajar, comer, escribir, coger objetos, practicar deporte… Aunque no hay que olvidar que en el género humano se da el fenómeno de las personas ambidiestras, que utilizan ambas manos con igual habilidad para realizar sus tareas.
Pero hoy hablamos de los zurdos. Nuestro cerebro es, digamos, «asimétrico», ya que cada uno de los dos hemisferios tiene funciones diferentes y «cruzadas». El hemisferio derecho del cerebro controla el lado izquierdo del cuerpo, y el hemisferio izquierdo, controla el lado derecho. Y nuestra configuración cerebral pivota sobre esta condición. Nuestro lado izquierdo procesa la información lógica, numérica y la escritura. El lado derecho es el lado emocional. Pues bien, en el caso de una persona zurda, existen estudios científicos que afirman que la actividad relacionada con la escritura está repartida entre ambas mitades del cerebro.
La zurdera es una condición hereditaria. Ser zurdo no implica diferencias cognitivas con respecto de los diestros: ni un mejor funcionamiento intelectual, ni más altas capacidades, como muchas veces se ha considerado. Estos son simples mitos. La diferencia radica, si acaso, en que los zurdos deben aprender a adaptarse a un mundo que como decimos, es «de diestros», con objetos y funcionalidades preparadas para el brazo y la pierna derecha (pensemos, sin ir más lejos, en los pedales y cambio de marchas de un vehículo o los orificios de una tijera) y quizá, necesitar un extra de esfuerzo sobre todo a edades tempranas. Tampoco es cierto que los zurdos tengan una mayor tasa de mortalidad, o que sufran más enfermedades. No hay datos concluyentes acerca de esto.
¿Hay diferencias entre personas zurdas y diestras?
Desde el punto de vista psicológico y psiquiátrico, tampoco hay diferencias más allá de las que puedan presentarse en cada individuo. Las personas zurdas tienen la misma posibilidad de padecer problemas de salud mental que las personas diestras, y por ende, su tratamiento y la terapia a aplicar es exactamente igual dentro de la necesaria personalización que cada individuo requiera.
Por poner un divertido punto y final, sí podríamos afirmar que los zurdos son rivales más duros de batir en determinados deportes. No en vano, emplean un lado para lanzar la pelota o utilizar la raqueta que puede coger desprevenido a su contrincante. Así pues, no nos queda más que felicitar a nuestros pacientes con predominancia izquierda, que muy recientemente han celebrado su día.