Los trastornos de alimentación pueden esconder depresiones subyacentes
Por Marisol Kassem
Actualmente, más de 350 millones de personas en el mundo sufren trastornos depresivos. Las depresiones se manifiestan a menudo como una emoción inespecífica caracterizada por sentimientos de tristeza, vacío, apatía, anhedonia, etcétera.
Frecuentemente, la ingesta compulsiva de alimentos se produce como un intento de paliar la angustia generada por estos sentimientos, de modo que la comida adquiere un papel similar al de la droga para el toxicómano, produciendo una sensación de bienestar y calma.

Pero, ¿qué síntomas pueden alertarnos de que bajo nuestro hábitos de alimentación puede existir un problema emocional?
Son, entre otros, los siguientes:
- Ingesta de alimentos compulsiva o sin control
- Necesidad de comer entre horas aún cuando las comidas son suficientes
- Ingesta frecuente de alimentos sin apetito
- Preferencia llamativamente alta por un grupo de alimentos concretos, especialmente dulces o extremadamente sabrosos
- Búsqueda del alimento como elemento gratificador en lugar de como medio para cubrir las necesidades energéticas del organismo

Sin duda, el consejo profesional de médicos y psicólogos puede ser de gran ayuda ante síntomas como los que acabamos de detallar, o ante la sospecha de que una persona puede estar sufriendo un trastorno depresivo.