El Trastorno Bipolar, una enfermedad fluctuante

Por el Dr. Santiago Kassem Vargas

Se ha celebrado recientemente (el pasado día 30 de marzo) el Dia Mundial del Trastorno Bipolar. Como sucede con todas estas fechas, el objetivo es llamar la atención sobre la enfermedad y la problemática compleja de las personas que la padecen.

Pero, ¿qué es la enfermedad bipolar? el trastorno bipolar es una enfermedad que se caracteriza por una alteración del estado de ánimo, en la que existen marcadas fluctuaciones que van desde la depresión a la manía. La depresión es una enfermedad caracterizada por un estado de ánimo bajo, tristeza, decaimiento, apatía, desmotivación, dificultad para empatizar con el entorno y para disfrutar de las cosas que en otras circunstancias nos causarían placer. Se manifiesta también a través de una actitud negativa y pesimista, inseguridad, miedos irracionales y con frecuencia, un estado de ansiedad flotante con nerviosismo, desasosiego y alteraciones del sueño.

Por el contrario, la manía es un estado que representa la antítesis de la depresión. La persona que lo padece se siente eufórica, feliz, desinhibida, con una gran capacidad para pensar, las ideas fluyen como un torrente en su cabeza, experimenta gran iniciativa, enorme capacidad de trabajo, anestesia al cansancio, menor necesidad de sueño y con frecuencia alteraciones de conducta que a veces suponen un riesgo para el paciente o las personas de su entorno. El problema surge cuando la persona en fase de manía tiene menor previsión ante los riesgos, hace compras innecesarias y a veces se gasta el dinero con tal ligereza que puede acarrear serios compromisos para su economía y la de sus familiares. No es infrecuente que presenten estados de irritabilidad e incluso violencia ante las contrariedades.

A esta enfermedad se le denominaba tradicionalmente «psicosis maniaco-depresiva» (término acuñado por el psiquiatra alemán Kraepelin en 1924) hasta que la Asociación de Psiquiatría Americana modificó su denominación a la que conocemos, Trastorno Bipolar.

¿Cuántos tipos de Trastorno Bipolar existen?

Trastorno bipolar tipo I: en el que la intensidad de la sintomatología depresiva y maniaca es similar.
Trastorno Bipolar tipo II: aquel en que las fases depresivas son intensas pero las fases maniacas son de menor intensidad que en el tipo I. O cuando predominan en frecuencia las fases depresivas y las maniacas son mas esporádicas.
Trastorno Bipolar tipo III: Cuando se presentan solo episodios depresivos, pero existe historia familiar de Trastorno Bipolar del primer tipo.
Trastorno Ciclotímico: en este caso, tanto la intensidad de los estados depresivos como de los maniacos es moderada.

¿A quién afecta y en qué momento comienza a aparecer este trastorno?

Por regla general el comienzo de la enfermedad suele ocurrir entre la segunda y tercera década de la vida, aunque cuando el comienzo es en forma de fase depresiva, pueden pasar varios años entre el momento del debut del proceso y el de su diagnóstico. No parece haber diferencia entre las distintas razas o estatus sociocultural, pero sí en la distribución entre sexos: las fases maniacas son más frecuentes en varones que en mujeres y ellas debutan con la enfermedad antes que los varones.

El posible origen genético de la enfermedad

El hecho de que el Trastorno Bipolar tienda a darse más en determinadas familias que en otras es quizá una de las evidencias más claras de que existe un factor genético en el origen de esta enfermedad. Esto ha sido corroborado en diferentes estudios llevados a cabo con gemelos, en los que la incidencia es mucho mayor que en la población general (por encima del 60%).

Desde el punto de vista causal, está claro que este trastorno estaría relacionado de forma directa con alteraciones biológicas cerebrales y más concretamente a nivel de una estructura llamada «sistema límbico». Consistiría en una alteración en el equilibrio y funcionamiento de unas proteínas denominadas «neurotransmisores» tales como la serotonina, la noradrenalina o la dopamina entre otras, aunque también se han considerado otros factores psicológicos, sociales, etc., que podrían tener una influencia en el desencadenamiento de una crisis en concreto, pero no de la enfermedad propiamente dicha. Por tanto, la creencia más fundada es que en personas que nacen con un condicionamiento genético, en un momento dado de su vida que suele estar entre la segunda y tercera década de la vida, aparece la enfermedad.

¿Tiene tratamiento el Trastorno Bipolar?

Sí. Y a la vista de todo ello es fácil deducir que, siendo una enfermedad cuya principal causa es química o biológica, el tratamiento fundamental deberá estar basado en la farmacología. Y ese tipo de fármaco dependerá de la fase en la que se encuentre el paciente:

Si el paciente se encuentra en fase depresiva, es necesario tratarla con fármacos antidepresivos, cuya elección se hará entre los diferentes tipos de antidepresivos que existen y teniendo en cuenta el perfil farmacológico de estos. Se tendrá también en cuenta cual es la sintomatología predominante y si existe alguna otra patología además de la depresión.

Durante la fase de manía o euforia el tratamiento se orientará a bajar el estado de exaltación del paciente, controlar su agitación, etc. Se utilizan fármacos de un tipo que llamamos «neurolépticos». Y de interés especial es el uso de fármacos llamados normotímicos o eutimizantes (normalizadores del ánimo) y que tienen como misión estabilizar el estado de ánimo, evitando tanto las fases depresivas, como de exaltación del ánimo. Estos fármacos estarían en el contexto de la medicina preventiva y profiláctica y su nivel de eficacia es razonablemente bueno, ya que en un número considerable de casos o evita por completo la aparición de las crisis o las atenúa tanto en intensidad, como en duración y frecuencia de aparición.

Si sospecha que usted o alguien cercano a su entorno puede tener rasgos coincidentes con los del Trastorno Bipolar, acuda a consulta. Descartar un problema, o si existe, hacerle frente del modo más óptimo posible habrá sido una sabia decisión.