Día mundial de la salud
Por Mª Soledad García Lasheras (Enfermera)
El día 7 de abril de 2019 se ha celebrado en todo el mundo el Día de la Salud, una iniciativa promovida por la Organización Mundial de la Salud bajo el lema «Salud universal para tod@s, en todas partes». Todos sabemos a grandes rasgos en qué consiste «tener salud». Sin embargo, existen principios universalmente aceptados que definen la salud. Por tanto, ¿qué entendemos por salud? En el Preámbulo de la Carta Constitutiva de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de abril de 1948, y de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas, se establecen, entre otros, los siguientes principios:
- “La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”
- “El desarrollo saludable del niño es de importancia fundamental; la capacidad de vivir en armonía en un mundo que cambia constantemente es indispensable para este desarrollo”
- “Una opinión pública bien informada y una cooperación activa por parte del público son de importancia capital para el mejoramiento de la salud del pueblo”

Esta definición de la OMS implica la influencia de factores biológicos, psicológicos y sociales en la salud de las personas pero, quienes padecen trastornos crónicos no quedarían incluidos en ella ya que tal definición, no permite abarcar todas las variaciones en los grados de salud o enfermedad. Dunn introdujo en 1961 el concepto de salud y enfermedad como “parte de un continuo”, lo que suponía que la persona no estaba sana ni enferma por completo. Este concepto considera que la persona que padece trastornos crónicos puede tener un alto nivel de bienestar general si, dentro de los límites que le permite su enfermedad, logra actuar sobre su potencial de salud.
Promoción de la salud
El sistema asistencial, que tradicionalmente estaba orientado al tratamiento de las enfermedades (Estado asistencial), actualmente ha cambiado su enfoque, potenciando acciones para la prevención y conservación de la salud como el estilo de vida orientado al bienestar (Estado de bienestar), en consonancia con los principios establecidos por la OMS para los estados que los suscribieron.
Para ello y gracias a la aplicación de los avances en la investigación y los conocimientos científicos, se han desarrollado técnicas y programas de vigilancia de la salud a lo largo del ciclo vital de la persona. Algunos ejemplos de estos programas son las campañas de detección precoz del cáncer de mama o del cáncer de colon y recto dirigido a mujeres y hombres de 50 a 69 años asintomáticos. Algo similar sucede en relación con el desarrollo saludable del niño. A este respecto destacamos la incorporación de gabinetes psicopedagógicos infantojuveniles en el medio escolar, para la detección precoz de posibles trastornos psicosociales o adaptativos que puedan influir en el desarrollo normal tanto intelectual como mental. No son pocos los trastornos por déficit de atención o trastornos de la conducta alimenticia que se detectan aquí.
Por otra parte, todos los medios de comunicación se han hecho eco esta semana del estudio global realizado en 195 países, entre 1990 y 2017, publicado en la revista científica “The Lancet”, y que estima que una de cada cinco muertes prematuras en el año 2017 fueron consecuencia de una dieta desequilibrada. Por encima del tabaco o la hipertensión. Según las conclusiones de este estudio, España está, junto a Israel, Francia, Japón y Andorra, entre los países con menos muertes achacables a la mala alimentación.
No obstante, los especialistas de nuestro país vienen alertando de un aumento de la obesidad infantil en los últimos años. Esto ha propiciado que se cuide la alimentación en los centros escolares, con la supervisión de especialistas en nutrición o mediante campañas de educación sobre hábitos alimenticios saludables, para no perder los beneficios de nuestra dieta mediterránea. El deporte también es una actividad de prevención destacada. En los últimos años se han abierto más y mejores polideportivos para facilitar a la población la promoción de la actividad física y el deporte, con programas adaptados a cada edad, como forma de prevención del riesgo cardiovascular o de enfermedades osteomusculares.

Consecuencias positivas del deporte en niños y adolescentes
La práctica de un deporte en la población infantojuvenil resulta muy beneficiosa para el desarrollo osteomuscular, la adquisición de hábitos saludables y la vida al aire libre. También es beneficioso para la salud mental, pues influye positivamente sobre nuestro estado de ánimo, fomenta el trabajo en equipo, favoreciendo las relaciones personales que con la aparición de las redes sociales se ha ido deteriorando entre los más jóvenes (la llamada «generación mute”) y también la “deportividad”, como actitud mental para el desarrollo de las capacidades adaptativas de los niños y jóvenes.
Se han puesto en marcha campañas para la prevención de accidentes y contra el uso o abuso de drogas y alcohol, dirigidos a todos los grupos de edad, para concienciar sobre la necesidad de acabar con estas causas de muerte, discapacidad o trastornos mentales. Programas de información a la población para concienciar contra la automedicación y el uso correcto del sistema asistencial.
Así mismo, potenciar los cuidados personales (autocuidados) que, en la Carta de Ottawa recogida en la OMS, se definen como uno de los principales ejes de promoción de la salud y comprende el conjunto de acciones que la persona debe realizar para fomentar su salud, su bienestar y la prevención de enfermedades o el manejo de estas, adaptándose a las limitaciones de su estado.
Carencias en el estado del bienestar
Pero el “Estado de bienestar” y el sistema sanitario tradicional, no son capaces de proporcionar toda la asistencia que necesitan las personas que padecen alteraciones de salud, lo que recae tradicionalmente en el núcleo familiar y, más concretamente, en las mujeres. Esto también ha cambiado en los últimos años con la incorporación de la mujer al mercado laboral, una disminución de la solidaridad natural de la sociedad y, en algunos casos, la desvalorización o rechazo social de la persona enferma. Estas circunstancias, unidas a la necesidad natural que tenemos todos de desarrollar relaciones interpersonales positivas, ayuda en el autocuidado o para el cuidado de otros y conseguir una mejor calidad de vida y participación comunitaria, han llevado a la aparición de los Grupos de Ayuda Mutua (GAM), que según define Villalbí J. y Roca F. “Son un grupo de personas que tienen un problema común, lo comparten y se unen para mejorar su situación”.

Los primeros GAM surgieron en Inglaterra, tras la Primera Guerra Mundial para miles de heridos y discapacitados. Más tarde, en 1939, los grupos de exalcohólicos en EEUU y se han ido extendiendo por todo el mundo, con importante respaldo social. Se caracterizan por su actitud de acogida y alta concienciación social. Como ejemplos podemos mencionar los grupos formados por los pacientes con enfermedades crónicas (Diabetes, Epilepsía, Neuropatías, Alzheimer, Enfermedades raras, etc.). Mención especial merecen los grupos creados para ayuda de enfermos mentales y sus familiares. Son pioneros en este movimiento y datan de 1978, a propuesta de la Comisión de Salud Mental de EEUU.
En España y debido al escaso desarrollo de los servicios intermedios psiquiátricos, existen cerca de 100 asociaciones repartidas entre las distintas Comunidades Autónomas y que forman parte de la Federación de Asociaciones de Familiares de Enfermos Mentales (FEAFES). En ellas se ofrece apoyo mutuo entre iguales, participación en reuniones para compartir experiencias semejantes, ayuda para asumir responsabilidades, promover valores para reforzar la propia identidad y cuidados no profesionales, aunque hay profesionales de salud mental que colaboran en ocasiones con ellos.
En definitiva, la salud ha de ser compromiso de todos. Tal como indica la OMS, «requiere la definición e implementación de políticas y acciones con un enfoque multisectorial para abordar los determinantes sociales de la salud y fomentar el compromiso de toda la sociedad para promover la salud y bienestar».
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