¿Es posible aprender a relajarse?
Por Marisol Kassem García, psicóloga
«No soy capaz de relajarme» o «no sé cómo conseguir la calma», son frases que muchos dicen, porque realmente creen que la relajación es una sensación que debe surgir espontáneamente. Sin embargo, se puede entrenar y aprender a través de técnicas. Pero, ¿cuáles son esas técnicas?
En términos generales, podemos decir que una técnica de relajación es cualquier actividad más o menos estructurada, dirigida a reducir el nivel de activación fisiológica y mental, y encaminada a proporcionar sensación de tranquilidad, bienestar y salud.
En este sentido, un baño, un masaje o un paseo por el campo podrían considerarse como técnicas o conductas relajantes. Sin embargo, para realizar este tipo de actividades, necesitamos a menudo de otras personas, mucho tiempo o una infraestructura que lo permita.
Por este motivo, la Psicología ha desarrollado una serie de técnicas que ayudan a las personas a inducir estados de relajación tan solo con la ayuda de su propia mente y de su cuerpo.
Tipos de técnicas de relajación
Dejando a un lado las actividades anteriormente mencionadas, podemos englobar las técnicas de relajación psicológicas en tres grandes grupos:
·Fisiológicas: Estas técnicas hacen especial hincapié en la activación del Sistema Nervioso Parasimpático a través de ejercicios de respiración diafragmática.
·Corporales o musculares: Reducen el nivel de tensión muscular provocado por las emociones de estrés y ansiedad.
·Mentales: Reducen el nivel de activación a través del trabajo de pensamientos alternativos al pensamiento estresante, así como la evocación de imágenes asociadas a relajación y bienestar.
¿Cuál es la mejor técnica para lograr la relajación?
No existe una técnica mejor que otra; el efecto depende de las características específicas de la situación y de la persona que lo experimenta.
La experiencia indica que hay personas, por ejemplo, que se sienten más cómodas con una relajación de tipo corporal, y otras que afirman llegar a mayores estados de bienestar a través de la imaginación. Así mismo, los ejercicios de respiración suelen estar especialmente indicados en situaciones de crisis de pánico agudas, y los ejercicios corporales han demostrado ser muy eficaces para la mejora de las cefaleas provocadas por estrés.
Por este motivo, en consulta de psicoterapia trabajamos distintos tipos de técnicas, enseñamos cómo combinarlas así como el modo de dirigirlas específicamente a diferentes situaciones.
¿En qué consiste este entrenamiento?
Los entrenamientos de relajación representan la aplicación práctica de los distintos tipos de técnicas y la combinación entre ellos. Esto produce un doble efecto: por un lado, induce un estado de bienestar y tranquilidad inmediato, que a menudo es necesario para seguir afrontando la jornada. Por otro lado, dota a la persona de un amplio repertorio de herramientas para hacer frente a distintas situaciones de su día a día.
Es recomendable que el paciente practique el conocimiento aprendido en la sesión de relajación con el terapeuta, a fin de poder afianzarlo y aplicarlo en cualquier situación de su vida diaria. Si las técnicas de relajación se ponen en práctica con regularidad, no es necesario invertir demasiado tiempo para conseguir un estado de relajación óptimo.
En definitiva, aprender a relajarse implica la aplicación práctica guiada de distintas técnicas, como la respiración diafragmática, la relajación muscular de Jacobson, el entrenamiento autógeno, la visualización, etcétera… todas ellas, explicadas y desglosadas por el profesional de Psicología. Este aprendizaje está a disposición de todos nuestros pacientes en consulta, si así lo solicitan.
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