¿Por qué acudir al psicólogo?
¿Por qué acudir al psicólogo? Es una pregunta que muchos se hacen. Especialmente quienes nunca han acudido a terapia. De todos es conocido el papel de los profesionales de la salud mental por su intervención en catástrofes o acontecimientos de gravedad, pero no todo el mundo cree necesitar a un psicoterapeuta en su día a día, si aparentemente «no le ha sucedido nada malo». Es imposible ser feliz las 24 horas del día y es completamente normal tener contratiempos y sinsabores. Sin embargo muchas personas, en concreto más del 57% de la población según una encuesta europea de las organizaciones de consumidores y usuarios, sufren ansiedad o la han padecido en algún momento de sus vidas, y hasta un 34% ha sido diagnosticado de depresión. Son personas que necesitan orientación y ayuda a pesar de no haber sufrido desgracia alguna.

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Es evidente que todos tratamos de afrontar los problemas, cada uno de manera muy diferente al otro. Pero la mayoría de las personas no sabe cómo llevar una buena gestión emocional o lidiar con sus dificultades, especialmente las que afectan al ánimo o comprometen el normal funcionamiento de la persona en sus rutinas cotidianas. Dificultades que impiden utilizar correctamente los recursos a nuestro alcance, dar lo mejor de nosotros mismos, cultivar nuestra autoestima, o hacer que nos sintamos bien.
Aunque es una frase manida y se escucha muy a menudo, no pierde valor: si ante un dolor de muelas pedimos cita al dentista, ¿por qué no acudimos a un profesional de la Psicología cuando nos perdemos en la gestión de los problemas que afectan al ánimo? La psicoterapia tiene efectos muy positivos. Ayuda a canalizar y mitigar tristezas, ansiedades, manías, miedos. Vaivenes de la mente que a veces nos juega malas pasadas.
Si usted no cree necesitar la terapia, también puede resultarle de ayuda pedir una cita con el psicólogo: la terapia psicológica no solo ayuda ante los problemas, también ayuda a identificar el modo de «funcionar» de las personas que nos rodean, es un espejo que enseña cómo somos y contribuye a diluir conflictos interpersonales.
Ser el protagonista de la propia transformación

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No es fácil dar el paso y contar lo que nos sucede a un extraño, pero ese extraño no es un confesor, sino un profesional que conoce perfectamente los resortes de la personalidad y cuya labor consiste en identificar su problema, ayudarle a comprenderlo y dotarle de las herramientas necesarias para afrontar el día a día de una manera óptima con estrategias científicamente contrastadas. Su tarea será mantener una buena disposición al cambio, seguir los consejos y colaborar con el especialista, ya que su transformación personal no la hará el psicoterapeuta, sino usted en primera persona siguiendo sus pautas. Afortunadamente, también le ayudará en pleno proceso cuando sus fuerzas flaqueen.
Si algo no va bien, si la tristeza hace acto de presencia cada vez más a menudo o si le cuesta emprender cada jornada con la energía suficiente, pida cita. Es preferible acudir a consulta a tiempo, antes de que el problema se haya enquistado o sea tarde. Como afirmó el filósofo chino Lao Tse «El que conoce lo exterior es erudito, quien se conoce a sí mismo es sabio. Quien conquista a los demás es poderoso, quien se conquista a sí mismo es invencible».
Ahora que sabe todo esto, ¿le apetece conquistarse a sí mismo?
No se pregunte por qué ir a un psicólogo. Pregúntese, ¿por qué no ir?