Día de la Salud Mental: un concepto relativamente nuevo

El día 10 de octubre se celebra en todo el mundo el Día de la Salud Mental. Pero, ¿qué se considera exactamente «salud mental»? El término es relativamente moderno. Fue en el año 1946 cuando aparecieron las primeras menciones en textos médicos y científicos. Sucedió a partir de la inauguración de la institución británica Mental Health Association y de la génesis de la Organización Mundial de la Salud, que se fundó oficialmente apenas dos años después.

 

Con anterioridad a esa fecha, la Medicina trataba y estudiaba las afecciones psiquiátricas, pero no existía el nivel de conocimientos que se manejan en la actualidad. La investigación, los abordajes terapéuticos y los tratamientos de los que disponemos en la actualidad son infinitamente más avanzados.

 

Definiendo la Salud Mental

La OMS define la salud mental como un «estado de bienestar en el cual un individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera, y es capaz de hacer una contribución a su comunidad». Parece evidente, por tanto, que la definición de salud mental equivale a la de buena salud mental, y que es determinante en la buena salud general de los individuos. Lo físico no está desligado de lo psíquico, y no hay buena salud general, si no hay buena salud mental.

 

Son muchas las causas externas que pueden producir un deterioro mental en la persona. Influye su entorno directo (familia, empleo, amigos…), los malos hábitos de alimentación, la escasa o nula dedicación al ejercicio físico, o unas condiciones de vida insalubres en función del lugar donde la persona resida. Pero hay otros factores que predisponen a una persona a sufrir trastornos mentales, como determinadas enfermedades o causas hereditarias.

 

Promoción de la Salud Mental en la sociedad actual

Por ello es tan importante lo que conocemos como «promoción de la salud mental». El médico o el psicólogo, con un correcto tratamiento o terapia, siempre van a estar ahí para prestar servicio a quien los necesite. Pero las sociedades avanzadas apuestan cada vez más por facilitar condiciones de vida saludables que prevengan enfermedades mentales, las retrasen o las mitiguen.

 

¿Cómo lo hacen? De muy distintas formas: desde la infancia, fomentando la educación emocional, cada vez más extendida en los centros educativos. Prestando la atención debida a los discapacitados y a los mayores, con la creación de actividades socioculturales y deportivas específicamente pensadas para ellos. En los lugares de trabajo, donde ya no es raro encontrar en políticas de prevención de riesgos laborales programas de detección del estrés o los trastornos depresivos. O para quienes ya han sido diagnosticados de enfermedad mental, facilitando el acceso a tratamiento médico y contribuyendo a su integración social.

 

En definitiva, el cuidado de la salud mental es de rigurosa importancia. Recordemos que tal y como afirmaba el Dr. Santiago Kassem Vargas en la entrevista con la que el Centro inauguró este blog, «una buena salud mental no es garantía de no sufrir otras patologías, pero sin duda, facilita un autocuidado más correcto de la persona, y por tanto, una vida mejor«. 

 

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